Con los números de COVID mejorando, ¿por qué los mandatos de vacunas se vuelven más estrictos?

Desde los hospitales hasta las cantinas, las reuniones públicas y los patios escolares, las personas tienen que demostrar cada vez más que han recibido una vacuna contra el COVID-19 si quieren participar en muchas actividades rutinarias de la vida diaria.

Long Beach City College, o la universidad comunitaria de Long Beach, votará la próxima semana sobre un mandato estrito de vacuna sin opción para proporcionar una prueba de COVID-19 negativa. A principios de este mes, el gobernador Gavin Newsom ordenó vacunas para los estudiantes elegibles de clases K-12 cuando la vacuna esté totalmente aprobada. Se requiere que los trabajadores de la salud estén vacunados o podrían perder sus trabajos, y ahora se espera que los clientes de cantinas en todo el condado y Long Beach muestren su tarjeta de vacuna junto con sus identificaciones si quieren una bebida.

Mientras tanto, las reuniones públicas pueden volver a ser virtuales después de una recomendación de la Dra. Anisa Davis, Oficial de Salud Pública de Long Beach.

Simultáneamente, los números de casos de Long Beach y el condado y las tasas de positividad para el COVID-19 han estado en una trayectoria descendente durante las últimas semanas. La tasa de casos de la ciudad por cada 100,000 habitantes es ahora de 10 en comparación con casi 37 a mediados de agosto.

Los funcionarios de salud dijeron que a pesar de las cifras mejoradas, quieren prevenir un posible segundo aumento repentino del invierno que podría aumentar las hospitalizaciones, así como un aumento en las muertes.

“Estamos en un buen lugar”, dijo en inglés la portavoz del departamento de salud de Long Beach, Jennifer Rice Epstein. “Tenemos que hacer todo lo posible para mantener la línea”.

El desafío que enfrentan los expertos en salud con el COVID-19 es la imprevisibilidad del virus, y con la variante Delta aún extendiéndose en algunas comunidades, eso hace que comprender dónde irán las tendencias sea mucho más difícil.

Una cronología de las tendencias en las hospitalizaciones en el área de Long Beach debido a COVID-19. Imagen cortesía del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Long Beach.

Actualmente, la ciudad está viendo 10 nuevos casos diarios por cada 100,000 habitantes y una tasa de positividad de siete días del 1.7%.

En esta misma época el año pasado, justo antes del aumento invernal, la ciudad reportaba siete casos nuevos por cada 100,000 residentes y una tasa de positividad del 3.3%. Esas cifras, junto con las muertes diarias y las hospitalizaciones, se dispararon en diciembre y continuaron creciendo durante enero y febrero, según mostraron los datos, aunque eso fue cuando nadie fue vacunado.

Las tasas de positividad y los nuevos casos por cada 100,000 habitantes no empezaron a bajar hasta marzo. Luego, en la primavera, las organizaciones sin fines de lucro y los defensores de la salud comunitarios comenzaron a realizar campañas de vacunación en toda la ciudad.

Los funcionarios de salud del condado de Los Ángeles se hicieron eco de las preocupaciones de Long Beach y sus razones para aumentar los mandatos de vacunas. El condado informa actualmente una tasa de positividad del 0.9% y nueve casos nuevos diarios por cada 100,000 residentes.

“La transmisión comunitaria de COVID-19 en el condado de Los Ángeles sigue siendo sustancial, lo que aún representa un riesgo significativo para aquellos que no están completamente vacunados”, dijeron los funcionarios de salud del condado en un comunicado en inglés. “En cualquier lugar donde se reúnan grandes grupos de personas, muchas de las cuales pueden no estar completamente vacunadas, existe un mayor riesgo de propagación en este nivel de transmisión”.

También existe la preocupación de que los meses más fríos faciliten la propagación de la influenza, la gripe estacional y el COVID-19 al mismo tiempo.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades dijeron que las tendencias de la gripe temporal son difíciles de seguir porque los virus a menudo mutan y cambian, aunque los expertos dicen que el distanciamiento social el año pasado podría haber reducido la inmunidad contra la gripe, haciendo posible una temporada de gripe más dura este invierno.

“Los niveles de transmisión han fluctuado a lo largo de la pandemia y fueron peores durante el invierno del año pasado, cuando las enfermedades similares a la influenza generalmente se propagan más fácilmente”, dijo el condado.

También existe la reciente aprobación de la vacuna Pfizer por parte de la Administración Federal de Drogas, que facilitó que algunos empleadores agreguen vacunas contra COVID-19 a los requisitos de empleo estándar similares a otros requisitos de vacunas.

Casi el 70% de los residentes de Long Beach de 12 años o más están completamente vacunados. El condado informó que alrededor del 60% de todos los residentes estaban completamente vacunados.

“La vacunación sigue siendo la mejor medida de protección para sacarnos de este ciclo de aumentos repentinos de infecciones, hospitalizaciones y muertes debido al COVID-19”, dijeron los funcionarios de salud del condado.

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